Algunas cláusulas que se copian de una tienda a otra son, en realidad, nulas por abusivas. Reconocerlas te ayuda a no incluirlas en tu propio documento, y a detectar cuándo un ejemplo que has copiado necesita revisión antes de publicarlo.

Cuatro ejemplos habituales

Cláusula Por qué es abusiva
“No nos hacemos responsables en ningún caso” Elimina derechos básicos del consumidor
“Podemos cambiar estas condiciones sin previo aviso” Desequilibra la relación contractual
“El cliente renuncia a su derecho de desistimiento” Renuncia anticipada a un derecho legal
“Cualquier disputa se resolverá en un juzgado lejano” Dificulta al consumidor reclamar

Otros dos ejemplos menos evidentes

También suelen ser abusivas las cláusulas que imponen al consumidor una indemnización desproporcionadamente alta por incumplir una obligación menor, y las que dan a la tienda un plazo excesivamente largo para responder a una reclamación mientras exigen al cliente actuar de inmediato. El desequilibrio entre las obligaciones de una parte y otra es, precisamente, el criterio central para detectar abusividad.

Qué ocurre si las incluyes

Una cláusula abusiva es nula de pleno derecho: se tiene por no puesta, aunque el resto del contrato siga siendo válido. Un juez puede declarar la nulidad incluso de oficio, sin que el consumidor la haya impugnado expresamente, y las asociaciones de consumidores pueden ejercer acciones colectivas contra prácticas generalizadas.

Cómo detectarlas antes de publicar

Una buena señal de alarma es cualquier cláusula redactada en términos absolutos (“nunca”, “en ningún caso”, “sin excepción”) que beneficie solo a la tienda. Otra señal es copiar textos de webs de otros países sin adaptarlos a la normativa española, ya que muchas cláusulas habituales en Estados Unidos serían abusivas aquí.

Qué hacer si un cliente impugna una cláusula

Si un cliente cuestiona una cláusula por considerarla abusiva, no la defiendas automáticamente: revísala con calma. Si tiene razón, corrígela cuanto antes en tu documento y aplica la solución justa a ese cliente; insistir en una cláusula claramente abusiva solo aumenta el riesgo de una reclamación formal o una denuncia.

Cómo redactar cláusulas válidas

Sustituye las fórmulas absolutas por límites razonables: en lugar de excluir toda responsabilidad, limita la responsabilidad a los casos previstos por la ley y respeta siempre los derechos mínimos del consumidor. Revisa tu documento cada vez que cambie tu forma de trabajar.

Revisa tu documento actual

Si copiaste tus términos y condiciones de otra web hace tiempo, es buen momento para revisarlos. Con nuestro generador gratuito creas una versión nueva basada en cláusulas equilibradas y conformes a la ley.

Una cláusula abusiva no protege, expone

Es habitual pensar que una cláusula muy restrictiva “por si acaso” protege más a la tienda. En realidad ocurre lo contrario: si esa cláusula es abusiva, simplemente no se aplicará cuando más la necesites, y además puede dañar tu reputación si un cliente la denuncia públicamente. Una cláusula moderada y válida protege más, en la práctica, que una cláusula extrema que un juez anulará sin dudarlo.

Acciones colectivas

Más allá del caso individual, las asociaciones de consumidores pueden ejercer acciones colectivas de cesación contra tiendas que utilicen de forma generalizada cláusulas abusivas, obligándolas a modificar sus condiciones para todos sus clientes. Este riesgo reputacional y legal a nivel de negocio, no solo de una reclamación puntual, es una razón adicional para revisar tu documento con cuidado.

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